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Huellas de animales, nuestros compañeros de ruta

 

Cuando salimos a la naturaleza para realizar nuestras rutas de senderismo o ascender a las míticas montañas que nos esperan disfrutamos con cada paso de los increíbles paisajes que nos rodean. Paisajes que esconden no pocas sorpresas además de ser el hogar de un gran número de especies, tanto vegetales como animales. Unos habitantes, como es el caso de la fauna que puebla los bosques y montañas que surcamos, que con suerte podremos contemplar en su hábitat natural, pero que por lo general se cuidan mucho de ser vistos. 

 

 

Aun así, a medida que recorremos los senderos y caminos de nuestra ruta de senderismo, no son pocas las marcas y señales de su presencia. Mechones de pelo enganchados en cercas, cortezas de árboles desgastadas, restos de comida o frutos mordisqueados de una u otra manera, son algunas del buen número de señales que a los ojos de un experimentado naturalista nos hablan de los escurridizos habitantes del entorno por el que pasamos permitiéndonos identificarlos. 

 

Las huellas de sus pisadas, que con toda seguridad todos nos hemos encontrando, en los barrizales, en la nieve o en los terrenos blandos por los que nos movemos, nos permiten sin necesidad de ser un versado naturalista reconocer a los escurridizos compañeros de ruta.

 

Vamos a descubrir juntos algunas de ellas.

Huellas de CiervoHuella de CorzoHuella de Jabalí

CIERVO

Uno de los habitantes de nuestros bosques, dehesas y montañas que con cierta probabilidad podremos encontrarnos, aunque sea por unos segundos, en nuestra ruta de senderismo es el ciervo. Su característica huella de forma rectangular y separada en dos por la hendidura que divide ambas pezuñas no suele pasar desapercibida. Por lo general suele ser igual de profunda desde delante hasta atrás, y debido a la envergadura del animal no suele ser normal que las encontremos junto a la marca de sus pezuñas superiores.

 

CORZO

Compartiendo cierta similitud en sus huellas, dado su parentesco con nuestro amigo el ciervo, los corzos también dejan pisadas con dos claras pezuñas separadas por un canal interior. Debido al tamaño de sus huellas, algo más pequeñas que las del ciervo, pueden llegar a confundirse con las dejadas por un cervatillo por lo que tendremos que tener en cuenta otros claros rasgos que nos permitirán no confundirnos. Es más estrecha y puntiaguda que las huellas dejadas por los ciervos, características que nos permitirán casi sin lugar a dudas identificarlas.

 

JABALÍ

A nuestro siguiente amigo hoy en día casi se le puede ver más por algunos núcleos urbanos que en la naturaleza. El jabalí deja una huella muy característica, en forma de V y claramente marcada en las puntas de la pezuña, más hundidas que el resto de la huella. En ocasiones y en función del terreno o la envergadura del jabalí también deja marcadas las pezuñas superiores, las cuales sobresalen por el exterior trasero de la huella.

Huellas ArdillaHuella NutriaHuella Tejón

ARDILLA

No suele ser tan habitual toparnos con las huellas de estos simpáticos roedores, ya que una gran parte del tiempo la pasan de rama en rama en los árboles donde viven. Si nos encontramos con sus huellas no será difícil que las identifiquemos, la largura de sus dedos con cinco en las patas traseras y cuatro en las delanteras, junto a la inconfundible forma de pisar, marcando sus cuatro patas más o menos juntas y dejando un generoso espacio antes de volver a dejarlas marcadas, nos darán indicios claros de su presencia allí donde nos encontremos.

 

NUTRIA

Aunque todos tenemos una imagen de las nutrias como las de unos animales acuáticos que pocas veces abandonan este medio, la verdad es que les gusta darse sus buenos paseos fundamentalmente para dejar bien marcado su territorio. Sus huellas son fácilmente identificables debido a su tamaño y forma, con sus cinco dedos bien definidos y una almohadilla formada por varios lóbulos. Pero a buen seguro estas huellas estarán acompañadas de otras diferentes señales que este simpático animal deja a su paso.

 

TEJÓN

Es muy probable que en no pocas ocasiones nos hallamos topado sin darnos cuenta con las huellas de este singular animal, unas huellas que pueden llegar a ser unas de las más sencillas de identificar. Y es que el tejón suele pisar superponiendo las huellas de las patas traseras con las delanteras dejando claramente definidos sus cinco dedos junto a sus potentes uñas, acompañadas ambas de una gran almohadilla bien definida. Unas huellas que en ejemplares adultos suelen llegar a tener un tamaño importante en comparación con otras especies de similar tamaño.

Huella GarduñaHuella GinetaHuella Gato Montés

GARDUÑA

Este animal es de hábitos nocturnos y por lo general está bastante familiarizado con la presencia de los humanos. Sus huellas, con sus cinco dedos y uñas por lo general bien marcados junto a una almohadilla compuesta por varios lóbulos, son habituales encontrárselas entorno a los núcleos urbanos rurales donde por norma habitual viven, aunque también podremos toparnos con ellos en bosques o roquedos.

 

GINETA

Quizás la Gineta o mejor dicho sus huellas sean unas de las más complicadas de identificar dada su similitud con las de los gatos, de ahí su otro nombre Gato Almizclero, otro animal con similar huella es nuestra amiga la garduña aunque con ésta es menos probable confundirlas. Son varias las diferencias que deberemos observar para identificarlas, la primera es el tamaño. Aunque tanto el gato como la gineta normalmente no dejan marcadas las uñas en sus huellas, las menores dimensiones de la pisada de la gineta nos ha de servir para diferenciarla. Otra rasgo claro que las distingue son los lóbulos de la almohadilla, en ambos casos son tres pero los del gato están mucho más definidos y marcados.

 

GATO MONTÉS

Seguramente estamos ante una de las huellas más conocidas por todos nosotros, junto a las de los perros, pero no es menos cierto que no es tarea sencilla distinguir entre una huella de un gato montés y una huella de un gato doméstico, tan solo el tamaño, por lo general mayor, de la marca que deja el gato montés en sus desplazamientos nos puede servir para diferenciarlas sin tener que fijarnos en otras señales que nos ayuden a dictaminar que estamos ante la huella de un gato montés.

Huella ZorroHuella LoboHuella Oso

ZORRO

Otro de los animales que habita nuestros bosques y montañas que nos ha de poner en dificultades para diferenciar sus huellas debido a su similitud con las de los perros es el zorro. Este animal, al igual que el perro, deja en su huella la marca de cuatro de sus cinco dedos junto a la de su almohadilla principal. Su forma más ovalada y sus dedos centrales también más adelantados que los laterales, en comparación con las huellas de los perros, nos servirán de referencia. Aspectos que están mucho más marcados si nos fijamos en las pisadas dejadas por las patas traseras.

 

LOBO

Es otro de los amigos que nos han de poner las cosas difíciles para atrevernos a identificar sus huellas sin confundirnos con las de un perro o un zorro. Sobre el papel, bien dibujadas y claramente marcadas, sus diferencias de tamaño y forma nadie tendría dudas, pero sobre el terreno la cosa cambia y nos tendremos que fijar en detalles tales como el tamaño, por lo general mayor el de las huellas del lobo. Las uñas más afiladas las de éste que las del perro o el trazado que siguen mucho menos errante y más directo las del lobo y el zorro que las del perro, más dado a variar de rumbo siguiendo algún rastro.

 

OSO

Una de las más difíciles de encontrar y que junto a las de los lobos más inquietud puede generarnos son las huellas del oso. Sin duda su tamaño y forma, diferente la de las patas traseras más alargada al pisar con toda la planta mientras que con las patas delanteras solo lo hacen con una pequeña porción de ella, dejando además una pisada, estas últimas, como si el animal fuese zambo al pisar con ellas enfrentadas, son rasgos inconfundibles de la presencia de este animal en el entorno.

 

Sin lugar a dudas un aliciente más para nuestras escapadas a la montaña, las rutas de senderismo o las excursiones a la naturaleza que en muchos casos solo se centran en alcanzar nuestro objetivo sin percatarnos de la nutrida e interesante vida que nos rodea en esa aventura.

 

Recuerda, respétalos a ellos y a su entorno natural y no olvides que son animales salvajes.