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Vignemale o Pique Longue desde el Petit Vignemale. Foto de ©Carmelo

VIGNEMALE O PIQUE LONGUE

 

Hay veces que se nos olvida que pisar la cima de una montaña es solo la guinda del pastel.

 

Todos, cuando planeamos una ascensión tenemos el objetivo de llegar a la cima pero a veces, por razones diversas, esto no se consigue y entonces empezamos a dudar de nuestra capacidad, de nuestra fortaleza… y nos desanimamos. En este estadio estaba mi amigo Carmelo cuando le propuse ascender al Vignemale, me dijo que sí más por orgullo que por convicción, pero yo sabía que en cuanto se encontrara entre montañas sus dudas se irían despejando y poco a poco volvería  a aparecer la confianza que en ese momento le había abandonado. El día 23 de agosto a media noche  salíamos hacia Gavarnie y a las nueve de la mañana desde la presa d’Ossoue, 1.834 m. empezábamos a ascender, entre la  niebla, hacia el refugio de Baysellance, 2.651 m.,  pero cruzando los dedos para que se cumplieran las predicciones meteorológicas que nos auguraban buen tiempo.

Presa d'Ossoue a 1.834 m Foto ©Carmelo La niebla nos acompaña buen parte de la subida

A media altura el sol se hacía presente y las nubes se quedaban por debajo de nosotros formándose una imagen de postal. Poco después llegábamos al refugio guardado más alto del Pirineo, y tras formalizar nuestra entrada y comer algo decidimos ascender al Petit Vignemale 3.032 m. 

Poco a poco dejamos tras nosotros la niebla  Iniciamos el ascenso al Petit Vignemale. Foto ©Carmelo

La subida la hacemos lentamente disfrutando de cada momento, parándonos casi a cada paso para admirar el paisaje que nos rodea.

Panorámica del valle d'Ossoue

Ya en los ojos de mi compañero no hay dudas, solo plenitud y yo diría que felicidad. Llegamos a la cumbre y desde allí, con tranquilidad, sin prisa, y con todo el tiempo del mundo, observamos el camino que mañana deberemos hacer para cumplir nuestro objetivo.

Glaciar del Vignemale Ascendemos por el glaciar hacia la base del Vignemale

A las seis de la mañana suena el despertador. Tras el desayuno y después de haber organizado todo el material, ya de día, salimos camino hacia el Vignemale, también llamado Pique Longue, Comachibosa, Villamala…etc. Descendemos por el mismo camino que nos acercó al refugio para encontrar la entrada al glaciar, el cual atravesamos tranquilos, siguiendo la huella, ya que su estado es perfecto. 

Comienzo de la trepada hacia la cumbre Trepada con buenos agarres pero por terreno muy descompuesto. Foto ©Carmelo

Llegamos a la base  de nuestro objetivo donde nos preparamos para un ascenso por terreno descompuesto con caída de rocas, lo que hace imprescindible el uso del casco. Tras una larga trepada, donde más que agarrarse a las rocas hay que flotar a través de ellas para no desprenderlas, hollamos su cumbre situada a 3.298 m.

 

 

Los abrazos, felicitaciones y las fotos de rigor, dan paso a un pequeño momento íntimo, tomas aire mientras te empapas del paisaje que te rodea dejando tu mente en blanco, en ese momento solo estás la montaña y tú. 

Vista desde la cumbre del Vignemale o Pique Longue. Foto ©Carmelo

Ahora toca bajar, y siendo conscientes de que hay que seguir manteniendo la concentración ya que estamos en terreno inestable, empezamos el descenso y una vez en el glaciar observamos situaciones curiosas que podrían incluso ser divertidas sino estuviéramos donde estamos…

Cordada de 10 personas descendiendo el glaciar sin crampones... Foto ©Carmelo Descenso hacia la presa

La bajada la realizamos admirando las vistas, que el camino nos muestra hoy sin niebla, hasta llegar al río, donde lo que en verdad apetece es darse un refrescante baño. Pero ambos sabemos que el final de la actividad no es la cumbre, si no nuestra casa y esta queda muy lejos. Ya en el coche, cansados pero contentos, mientras que planeábamos las próximas actividades que podríamos realizar juntos, me doy cuenta que las dudas y la desconfianza en si mismo con la que hacia unas horas había llegado mi compañero, se habían quedado en el Vignemale para siempre.