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La gran olvidada, la preparación de la ruta

 

Tengo un amigo que cuando vamos a la montaña siempre me dice que hay cuatro fases que hay que cumplir inexcusablemente para tener éxito en una ascensión o en una ruta de senderismo: ir, subir, bajar y volver. Yo creo, desde mi humilde opinión, que le falta una, la gran olvidada, preparar la ruta.

 

La preparación de la actividad que vamos a realizar es fundamental, no hay excusas, va en ello nuestra seguridad y en algunos casos nuestra vida. Da igual que vallamos en pareja o en grupo, que haya personas que se conozcan el terreno, que todos sean unos fenómenos o que sea otra persona la que organice, proponga y gestione la actividad… nosotros somos responsables de nosotros mismos y no es ninguna mala idea ser conscientes de donde nos vamos a meter.

La gran olvidadaLa montaña en verano

Apliquemos el sentido común y analicemos en la comodidad de nuestra casa algunas cuestiones básicas sobre la actividad que queremos realizar antes de estar sobre el terreno, independientemente seamos nosotros o no los promotores de la actividad:

 

Momento del calendario escogido para realizar dicha actividad, no es lo mismo en verano que en invierno.

  • La duración de la luz solar varia dándonos más o menos horas de margen para realizar la ruta.
  • Las condiciones ambientales y meteorológicas, hay que tener en cuenta las previsiones que nos vamos a encontrar, temperaturas, tormentas, avisos...

 

​Los detalles y la información de la ruta que vamos a realizar son vitales para poder tomar decisiones antes y durante el recorrido.

  • Condiciones del terreno, la nieve, el barro, o el hielo pueden convertir una sencilla ruta apta para toda la familia en un verdadero problema.
  • Tipo de terreno, no es lo mismo caminar sobre una superficie árida, que rocoso o herbosa.
  • Control de la ruta, saber de ante mano si ésta transcurre por caminos o senderos, si éstos están balizados o no, el desnivel a salvar, las zonas de mayor riesgo por las que vamos a pasar como aristas, o cortados, así como si es lineal o circular, son particularidades tan obvias que en ocasiones nos pasan desapercibidas.

 

Otras cuestiones que no están demás tener en cuenta son

  • Los posibles lugares para hacer noche si fuese necesario, por ejemplo los refugios y si éstos son guardados o no.
  • La fauna y flora que habitan o son característicos de la zona, quien no se ha vuelto con una buena urticaria provocada por el roce con alguna planta de bonita apariencia pero con la que es mejor mantener las distancias.
  • La altitud, el vadeo de ríos, los riesgos que la zona entraña como por ejemplo desprendimientos, son aspectos que toda ruta trae consigo y que si bien ya debiéramos haber tenido en cuenta a la hora de recoger la información del recorrido, dada su importancia cabe volver a resaltar.
  • En caso de encontrarnos con problemas sobre el terreno conocer con anterioridad aspectos como las posibles vías de escape que nos puedan llevar hasta un núcleo de población cercano, las zonas donde es más probable disponer de cobertura telefónica e incluso si fuese necesario un rescate saber cómo y a quién debemos dirigirnos es vital en toda actividad realizada en el medio natural por sencilla que ésta parezca.

 

Con esta información que podremos conseguir en guías especializadas, en internet y a través de amigos que hayan estado por la zona, sin olvidarnos por supuesto de las revistas, los mapas específicos, o las fotografías, y una vez tengamos claro si la ruta es apropiada ya podremos pasar a preparar el equipo necesario para realizar nuestra actividad, el material y la vestimenta entre otras cosas.

La montaña en invierno, diferentes condiciones, diferentes exigenciasGrupo de senderistas

Otro factor muy importante a la hora de realizar cualquier actividad de montaña o de senderismo es la elección de grupo.

  • Hay que tener en cuenta que cuando hacemos actividades en un grupo todas las personas no tienen el mismo nivel y las experiencias pueden ser muy dispares, por lo que deberemos conocer nuestra capacidad para acometer el objetivo del grupo, incluso poniendo en conocimiento de los más veteranos nuestro currículo montañero para que nos aconsejen si hacer o no hacer dicha actividad. No se debe olvidar nunca que “la fuerza de un grupo equivale a la del más débil de sus miembros”.

 

Con estas palabras, pequeños consejos y reflexiones, no pretendo bajo ningún concepto dar lecciones a nadie, nada más lejos de mi intención, pero si llamar la atención de que la montaña, es decir la naturaleza, es un medio cambiante que nos puede sorprender y que debemos intentar conocer para poco a poco entender, e intentar minimizar los riesgos mejorando así nuestra seguridad y la de las personas que nos acompañen.

Como me dice mi mujer cada vez que salgo por la puerta de casa para ir a la montaña...

 

¡Pasarlo bien y tener cuidado!